Comunidad Sacha Waysa (9 de Julio)

Los kichwas amazónicos mantienen una relación lingüística con el quechua andino y el legado del imperio incaico, aunque sus dialectos y culturas difieren notablemente incluso entre provincias vecinas. Reconocidos por sus chamanes y su estrecha conexión con la ayahuasca, hoy reivindican su cultura ancestral y sus vastos conocimientos etnobotánicos. Sus territorios, al igual que los de los shuar, albergan algunos de los bosques más biodiversos del planeta.

En la provincia de Napo, la misión religiosa de Archidona devolvió extensas tierras a las comunidades kichwas, tras haberles sido arrebatadas en el pasado. También se eliminaron las antiguas leyes que obligaban a la tala de bosques para demostrar propiedad y reclamar tierras libres, una práctica que había afectado gravemente a sus territorios.

En Cotundo, el grupo de trabajo de ecoturismo Sachawaysa se dedica a revitalizar paisajes degradados, recuperar la biodiversidad y rescatar las plantas ancestrales utilizadas por sus antepasados, fortaleciendo así la identidad cultural y la conservación ambiental.

Video de resumen sobre la Comunidad Sacha Waysa producido por la Fundación Red Forestal.

Información General

Ubicación: Cotundo
Elevación: 700 a 900 msnm
Provincia: Napo
Ecosistema: Bosque Siempreverde Piemontano del Norte de la Cordillera Oriental de los Andes
Extensión: 32 hectáreas
Duración del proyecto: 2021-2023
Cantidad de árboles reforestados: 1.072
Objetivos de la reforestación: Establecer un bosque frutal de especies nativas y endémicas escasas con importancia cultural para la nacionalidad Quichua

Importancia cultural

Sacha Waysa atraviesa un proceso de renacimiento cultural que combina conservación ambiental y recuperación de identidad. Se ha retirado el ganado, se ha apostado por el eco‑turismo cultural y se ha iniciado la reforestación tanto en propiedades comunitarias como privadas, utilizando plantas frutales y maderables tradicionales.

Tras la deforestación masiva causada por el periodo colonial y las políticas del IERAC, la comunidad kichwa de Sacha Waysa está permitiendo el retorno de sus bosques. Las áreas reforestadas se enriquecen con especies nativas y culturalmente importantes, incluyendo maderas finas y árboles frutales.

Este proyecto, en colaboración con Yakum, impulsa la creación de un bosque biodiverso que provee servicios ecosistémicos esenciales para la comunidad. Además, la iniciativa recibe fondos externos que apoyan el desarrollo del turismo comunitario‑cultural, fortaleciendo tanto la economía local como la conservación ambiental.

 

Importancia ecosistémica

El territorio de la comunidad Sacha Waysa se ubica en las faldas de los Andes, en una zona de transición que no llega a ser parte de la cuenca amazónica, pero donde conviven tanto especies amazónicas como de montaña. Forma parte del corredor Andes–Amazonía, definido por Conservation International (CI) como uno de los bosques con mayor diversidad de especies del mundo.

Además, el proyecto se encuentra próximo a cuatro áreas protegidas de gran relevancia: Gran Sumaco, Cayambe‑Coca, Antisana y Llanganates, lo que refuerza su importancia estratégica para la conectividad ecológica y la conservación de la biodiversidad en esta región única.

Objetivos del proyecto

El área de reforestación se sitúa en una de las regiones terrestres más biodiversas del planeta, en la zona oriental de transición entre los Andes y la Amazonía. Está rodeada por cuatro áreas protegidas estatales, lo que refuerza su valor estratégico para la conservación. La reforestación no solo incrementa la diversidad de especies de árboles presentes en la zona, sino que también provee alimento para la fauna local, fortaleciendo los ecosistemas y asegurando la recuperación de hábitats clave en este corredor biológico.
El objetivo de la **reforestación** en Sacha Waysa es plantar **especies nativas** que aporten tanto **alimento** como **materiales de construcción y artesanías**. Algunos de los árboles seleccionados producen frutos considerados **superalimentos** por su alto valor nutricional, lo que fortalece la seguridad alimentaria de la comunidad. Estos árboles proveen frutos para el **consumo interno** de las familias kichwas y, al mismo tiempo, generan **excedentes para la venta**, creando una fuente sostenible de **ingresos económicos**. De esta manera, la reforestación no solo recupera el bosque y la biodiversidad, sino que también impulsa el **desarrollo comunitario** y la **autonomía cultural**.
Este proyecto de Sacha Waysa es realmente de vanguardia: se han reforestado más de 100 especies de árboles nativos útiles para la comunidad, lo que asegura diversidad ecológica y beneficios culturales. El diseño del área de reforestación se realizó con el aporte directo de la comunidad, fortaleciendo la apropiación local del proceso. Además, se complementó con talleres de capacitación, donde las personas aprendieron todo el ciclo de la reforestación: desde la selección y germinación de semillas, hasta la plantación y mantenimiento de los árboles. Esto no solo garantiza la sostenibilidad del proyecto, sino que también transmite conocimientos prácticos que permiten a la comunidad replicar y expandir estas iniciativas en el futuro. Es un ejemplo claro de cómo la conservación ambiental puede ir de la mano con el fortalecimiento cultural y comunitario, generando resiliencia tanto ecológica como social.
Los fondos donados para este proyecto tuvieron un impacto directo en la comunidad: generaron ingresos para sus miembros, ya que se les pagó por las labores de reforestación y mantenimiento de las plantas. Estas actividades son altamente intensivas en mano de obra y representan el mayor gasto en proyectos de este tipo, lo que convierte el apoyo económico en un motor clave para la sostenibilidad. Además, el proyecto se desarrolló en una zona caracterizada por una alta tasa de desempleo, por lo que la iniciativa no solo contribuye a la recuperación ambiental, sino también a la dinámica económica local, ofreciendo oportunidades de trabajo digno y fortaleciendo el vínculo entre conservación y bienestar comunitario.
El proyecto también cumple un rol clave en la recuperación del conocimiento ancestral sobre las especies de árboles del bosque. Debido a la occidentalización de las comunidades, gran parte de ese saber —los nombres y usos tradicionales de los árboles— se había perdido. En los viveros comunitarios, este conocimiento se está revitalizando mediante la rotulación de las especies en español y quichua, lo que permite que las nuevas generaciones reconozcan y valoren tanto la identidad cultural como la utilidad práctica de cada árbol. Así, la reforestación no solo restaura el ecosistema, sino que también fortalece la memoria colectiva y el vínculo espiritual con el bosque. El proyecto también cumple un rol clave en la **recuperación del conocimiento ancestral** sobre las especies de árboles del bosque. Debido a la **occidentalización de las comunidades**, gran parte de ese saber —los **nombres y usos tradicionales de los árboles**— se había perdido. En los **viveros comunitarios**, este conocimiento se está revitalizando mediante la **rotulación de las especies en español y quichua**, lo que permite que las nuevas generaciones reconozcan y valoren tanto la **identidad cultural** como la **utilidad práctica** de cada árbol. Así, la reforestación no solo restaura el ecosistema, sino que también fortalece la **memoria colectiva** y el vínculo espiritual con el bosque. Es un ejemplo poderoso de cómo la **conservación ambiental** puede ir de la mano con la **revitalización cultural**, asegurando que el bosque vuelva a ser un espacio vivo de biodiversidad y de saberes ancestrales.
La comunidad Sacha Waysa ha logrado vincular la reforestación con su asociación de turismo, que ofrece cabañas, tours y experiencias culturales a los visitantes. El restablecimiento del bosque en áreas que antes eran pastizales no solo recupera la biodiversidad, sino que también fortalece el emprendimiento comunitario, pues un entorno natural más atractivo y saludable incrementa el valor de las experiencias turísticas. De esta manera, la iniciativa combina conservación ambiental, recuperación cultural y desarrollo económico local, convirtiéndose en un modelo de cómo la naturaleza puede ser el motor de un turismo sostenible y comunitario.

En la App Planta Vida

Sobre la Fundación de Yakum

Yakum, fundada para trabajar con comunidades indígenas en la Amazonía ecuatoriana, impulsa la regeneración de bosques, el fortalecimiento de la soberanía alimentaria y la preservación de la cultura ancestral. Promueve la reforestación con más de 100 especies nativas, integrando saberes tradicionales con herramientas modernas como el mapeo por GPS para identificar amenazas. Su enfoque combina conservación ambiental, resiliencia comunitaria