La Fundación Red Forestal es una organización sin fines de lucro que tiene como objetivo el impulsar proyectos de reforestación con especies nativas y endémicas para conservar la biodiversidad, promover la soberanía alimentaria y mitigar los efectos del cambio climático.

Reserva Ecológica
Buenaventura
Año: 2019
Lugar: Piñas, El Oro
Número de árboles: 1010
Cantidad de especies nativas plantadas: 12
Cooperante: Fundación de Conservación Jocotoco
El proyecto de reforestación se inició en el año 2012 con el fin de restaurar el bosque en conservación en el que habitan el perico de orces (Pyrrhura orcesi) y otras especies de flora y fauna que se encuentran críticamente amenazadas por la extinción.
También es el proyecto piloto con en el que se lanzó la App Planta Vida (plantavida.app) de la fundación.

Comunidad
Sacha Waysa
Año: 2021
Lugar: Cotundo, Pastaza
Número de árboles: 1072
Cantidad de especies nativas plantadas: 12
Cooperante: Fundación de Yakum
El objetivo del proyecto es crear un bosque comestible y útil en la comunidad quichua de Sacha Waysa. En el futuro, los productos de los árboles complementarán la alimentación de la comunidad y servirán como material para la construcción y la artesanía. Durante la reforestación, se fomenta la cultura quichua, ya que las personas aprenden sobre las especies y el proceso completo de reforestación.

Bosque protector
Piganta
Año: 2021
Lugar: San José de Minas, Pichincha
Número de árboles: 3000
Cantidad de especies nativas plantadas: 12
Cooperante: Fundación FUCAE
El objetivo de este proyecto es ampliar el bosque protector Piganta para aumentar el hábitat de sus especies y proteger las cuencas hídricas que abastecen de agua a las poblaciones aledañas. La reforestación se lleva a cabo con la ayuda de voluntarios del colegio San José de Minas. De esta manera, se fomenta la concienciación sobre la protección del medio ambiente entre los jóvenes.
Bosque nutricional con especies nativas en 5 comunidades quichuas de la amazonía

El proyecto de reforestación busca recuperar y mejorar la nutrición de las comunidades, así como su conexión ancestral con el bosque. Se plantaron alrededor de 13 000 plantas de 123 especies nativas en 26 hectáreas con el objetivo de crear un bosque comestible y útil que aporte nutrientes, materiales de construcción y materias primas para la artesanía, con especies de valor cultural. Muchos de los frutos plantados son considerados superalimentos, capaces de contrarrestar la desnutrición y los problemas de salud derivados de las dietas basadas en carbohidratos procesados.
Con el fin de garantizar la sostenibilidad del proyecto, se crearon cinco viveros comunitarios y se impartieron talleres sobre reforestación, elaboración de fertilizantes orgánicos, mejora de suelos, georreferenciación e inventarios forestales. La iniciativa también pensó en los niños, a quienes se les han entregado bicicletas todoterreno y se les ha capacitado en su mantenimiento.
El proyecto responde a una situación crítica marcada por la pérdida cultural, la malnutrición y la creciente incidencia de la diabetes. Frente a esto, el proyecto se plantea como un modelo piloto de vanguardia que integra biodiversidad, nutrición comunitaria, movilidad sostenible e ingresos alternativos.
¿Cómo reforestamos?
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